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martes, 9 de agosto de 2011

Murió Conrad Schnitzler, de Tangerine Dream

El músico alemán Conrad Schnitzler, integrante de Tangerine Dream entre 1969 y 1971 (la época de ‘Electronic Meditation’), falleció el pasado 4 de agosto de un cáncer estomacal. Conrad, considerada una leyenda de la música electrónica, fundó Kluster en 1971 y formó parte también de la banda de Krautrock. De su inconformismo y persistencia surgió su idea de llevar al infinito el concepto de “minimalismo electrónico”. En su carrera en solitario, Conrad colaboró con artistas como Michael Thomas Roe, Masato Ooyama y Big Robot, entre otros.
Cuando le diagnosticaron el cáncer, Schnitzler comenzó a trabajar con mayor ahinco. Cuatro días antes de morir terminó su último trabajo.
Desde hace meses había comenzado a enviar mechones de su pelo para que fuesen enterrados en distintas partes del mundo. Allá donde se lo pedían, mandaba un mechón. Llamó al proyecto Global Living (Vida global) y lo explicó de una forma inocente en un pequeño texto:
Desde hace tiempo me estoy globalizando
¿Por qué vivir en un sólo país?
¿Por qué dormir en un sólo país?
¿Por qué ser enterrado en un sólo país?
Ahora que vivimos y pensamos globalmente
Me gustaría residir en muchos bellos lugares del mundo
Sin tener que moverme del lugar en el que estoy
Envío mi ADN (my pelo) a esos lugares
Para estar en ellos
Estaré en muchos sitios pese a estar muerto
Que nadie venga a mi tumba en Berlín
Mis amigos pueden visitarme en el mundo entero
Hay ADN de Conrad Schnitzler en nueve emplazamientos. Uno de ellos es la Laguna Verde de Lanzarote, en el lugar señalado en la foto por la palabra Con -nombre de guerra del músico-.
También hay restos en un árbol camino del Fuji, en un parque de Liverpool, en una montaña y en una cresta sobre un fiordo en Noruega, cerca del Polo Norte, en un bosque alemán…
Durante una época de su vida Schnitzler solía pasear con dos reproductores de cinta y un altavoz colgados al cuello. Repartía sonidos.
El envío de células de su cuerpo a varios lugares del planeta completa el ciclo: la energía derramada al azar es una de las bases de la música electrónica.
Le dejamos ‘Zug’ (“tren” en alemán, como casi se puede adivinar al escuchar la pista).

fuente1
fuente2

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