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viernes, 15 de abril de 2011

La Graceland de Elvis tiene una hermana gemela en Dinamarca

¿Le habría gustado a Elvis ver su Graceland en un barrio industrial de la pequeña ciudad danesa de Randers? El rey del rock, que falleció en 1977, ya no podrá decirlo, pues sólo conoció la versión original, en Memphis, Tennessee.
El danés Henrik Knudsen descubrió su pasión por Elvis Presley a la tierna edad de 13 años, cuando se enteró de la temprana muerte del cantante. "Desde entonces, mi fascinación y amor por este hombre siempre se han mantenido frescas". Ahora, esa pasión se traduce en la primera copia de Graceland, que será inaugurada hoy, 15 de abril.
Con todo, la palabra copia no debe entenderse de forma literal. Vista desde fuera, la Graceland Randers se parece mucho a la original, de la que distan 7.500 kilómetros. Pero por dentro es -casi- todo diferente. Knudsen ha dispuesto en el sótano su asombroso museo de Elvis, con guitarras originales del artista y otras piezas para el recuerdo.
En cierto modo, recuerda un poco a la famosa "Jungle Room", la habitación favorita de Elvis. En la planta baja hay una tienda dedicada al cantante y un genuino restaurante con cocina sureña estadounidense. En el primer piso, Knudsen presenta orgulloso una impresionante sala de baile, que puede utilizarse para fiestas familiares o conciertos. "Una danesa ya la ha alquilado para su cumpleaños 70. Y es en 2017".
Knudsen se ha marcado unos objetivos muy modestos para su Graceland, frente a los 500.000 curiosos que visitan cada año la de Memphis. "50.000 al año estaría bien", dice mostrando más entusiasmo por Elvis que cálculo de negocios. Pero los gestores de la Graceland original lo ven de otra manera en el lejano Tennessee: exigen al danés que, o elimina el nombre de Graceland de su proyecto, o les cede una parte de sus ingresos.
Knudsen no se plantea ninguna de las dos opciones. La ciudad de Randers acaba de cambiar el nombre de la calle que da acceso al edificio como "Graceland Randers Vej". Algo que ayuda tanto como el saludo postal que recibió de Priscilla Presley tras un encuentro entre ambos. "Los mejores deseos para Graceland Randers", escribió la ex mujer del cantante.
Con enorme sinceridad, Knudsen cuenta cómo visitó Graceland como un turista más, acompañado de arquitectos daneses, y tomó medidas de todo con un simple metro plegable. "No les contamos lo que teníamos en mente". Levantar el proyecto costó 26 millones de coronas (350.000 euros/505.000 dólares), que consiguió con ayuda de inversores.
Para la inauguración ha reunido a un variopinto grupo: desde la patria de Elvis llega la veterana rockera Suzi Quatro, que aún hoy sigue alardeando de haber recibido en 1974 una invitación personal del propio Elvis para ir a Graceland, porque le había gustado su versión de "All Shook Up".
"Idiota de mí, dije 'no', porque estaba demasiado nerviosa. Cuando se le pregunta si, en su opinión, las motivaciones de Elvis eran meramente artísticas, la cantante contesta: "Espero que no".
Entre los invitados daneses más destacados está el ministro de Finanzas, Claus Hjort Fredriksen, un declarado fan de Elvis. El discurso de inauguración correrá a cargo del ex embajador estadounidense James P. Cain, que se hizo un nombre en Copenhague con una ruidosa fiesta homenaje a Elvis en su residencia.
Probablemente repita lo que ya dijo entonces a sus invitados, todos vestidos de rockeros para la ocasión: "Elvis está ahora claramente aquí, en este edificio". Y con ello recordaba la frase que, tras los conciertos de Elvis, se decía al público que aún esperaba los bises. "Elvis has left the building" (Elvis se ha marchado del edificio).
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