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lunes, 26 de abril de 2010

Lenny Kravitz arranca de nuevo

A veinte años de su debut con Let Love Rule, el músico toca en lugares más reducidos antes de sacar un nuevo disco.

Lenny Kravitz está, supuestamente, volviendo a las fuentes. Vestido muy discretamente, de jeans y remera, está acurrucado en un sofá muy chiquito del camarín, en la clase de club donde no toca desde hace veinte años. Pero Kravitz todavía sigue teniendo muchísimo polvo de estrella encima como para que toda la cosa despojada suene convincente. En sus orejas y nariz, brillan los diamantes de sus piercings; un perchero cercano está lleno de cuero y pieles; y entre los desbordantes públicos de sus cinco fechas en el Fillmore de la Irving Plaza de Nueva York, están Jay-Z y ?uestlove. Todo esto sin mencionar que la prolija banda de Kravitz, con sus siete integrantes y sus amplificadores inmensos, apenas cabe en el escenario. "Vamos a volver a tocar en el Garden, y todo eso, dentro de un año", dice Kravitz, preservando su voz con un tono casi susurrante. "Pero ahora mismo, ésta es una buena forma de volver a conectarse." Las fechas en clubs inician una gira pensada para hacer correr la energía hacia un nuevo disco que está en progreso, Negrophilia, y para celebrar la reedición 20º aniversario de Let Love Rule, su debut de 1989. Por ese entonces, Kravitz era una anomalía. "Nunca enganché bien en ningún lado", dice con una sonrisa. "Se suponía que era un hombre negro enojado. Me acuerdo de que cuando recién empecé a hacer entrevistas, la gran pregunta era «¿Por qué no estás haciendo hiphop?»." Si bien nombra a Jack White y Justice como sus favoritos de hoy, todavía se siente fuera de lugar en el pop actual: "El Grammy debería ser para la computadora y no para el artista -dice-, porque todo pasa por la computadora". Pero está convencido de que puede volver a los charts en sus propios términos. "Siento como que recién todo está empezando a calentarse de nuevo, como si no hubiera hecho nada antes", dice. Así que se está tomando su tiempo con canciones nuevas relajadas, que van de la balada beatlesca "Dream" al funky con toques gospel de "Holy Ghost Injection". "Quiero estar tan expuesto como me plazca", dice Kravitz. "Si no crezco como artista, entonces tengo que parar. Me iré para ser un vagabundo de playa, en las Bahamas, y pescar."

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