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jueves, 23 de septiembre de 2010

Peter Gabriel: "Si conoces la música de otros países no puedes ser racista"


(Entrevista a Peter Gabriel)
No hay muchos protocolos de protección para entrevistar a Peter Gabriel, y el personaje aparece por sorpresa, en la recepción de sus estudios Real World, en Box, en el sur de Inglaterra, dispuesto a preparar un café al periodista. Hablamos de la Costa Brava (cuando era un crío veraneó en la playa de Santa Cristina) y de Barcelona, donde mantuvo contactos con Pasqual Maragall para construir un parque temático experimental en un terreno del Vall d'Hebron. «Falló el dinero, pero Barcelona fue la única ciudad suficientemente loca para aceptar considerar el proyecto», ironiza.

-¿Es una muestra de humildad publicar un disco de versiones como Scratch my back?
-Yo empecé como compositor y siempre me ha interesado ver cómo los intérpretes abordaban canciones de otros. En este disco hay grandes textos de Paul Simon, Randy Newman, Arcade Fire¿, y es interesante redefinir la canción a tú manera. He sentido una gran libertad. La idea es que estos artistas graben una canción mía, y lo estoy logrando: ya tengo seis y espero publicar un disco con todas ellas el año que viene.
¬Hasta hace poco, los artistas pop que trabajaban con orquestas eran acusados de pretenciosos o de sufrir un sentimiento de inferioridad.
-Sí, pero aquí los arreglos son discretos, austeros; a veces crecen, pero no son pomposos. Esta es una idea bastante tradicional, aunque nueva para mí. No he unido un grupo de rock con una orquesta, sino que he eliminado la primera parte.
-Tanto el disco como el show empiezan con Heroes, de David Bowie.
-Sí, interpretamos todas las canciones del disco por el mismo orden. Heroes te hace sentir vivo y expresa esperanza en un contexto de opresión. Bowie se inspiró en Berlín, y logró que tuviera un sentido romántico.
-Estuvo en contacto con él¿
-Sí, le propuse que participara en este proyecto, pero no quiso¿
-No, me refería a aquella época, a finales de los 70. Bowie y usted ya eran artistas establecidos, pero no quedaron fuera de juego con el punk.
-Sí, aunque, en América, Genesis fue el grupo más odiado por los críticos.
-En dura rivalidad con Emerson, Lake & Palmer.
-Exactamente. Todos veníamos de la clase media y no podíamos esconderlo. Los miembros de muchos grupos punk mentían sobre sus orígenes sociales y educativos. David Bowie tenía las mismas raíces que nosotros, aunque estaba más al día y era un extraordinario manipulador de la imagen. Tuvo mejor relación con la crítica que nosotros.
-En la segunda parte del show revisa canciones suyas con la orquesta. Y prescinde de Biko.
-Por primera vez, igual que Sledgehammer. A veces es bueno dejar que las cosas reposen durante un tiempo. En la segunda parte hay una mirada nueva a mis canciones.
-Entre 1977 y 1982 publicó cuatro discos en solitario. Luego su ritmo de producción ha cambiado.
-Sí, es muy lento.
-¿Le es más difícil componer, el nivel de exigencia es más alto¿?
-Hay una cuestión física. Antes trabajaba los fines de semana, hasta las dos o tres de la madrugada. Grabo menos porque tengo una nueva familia, joven, ya no trabajo los fines de semana y me gusta llevar a los niños a la cama. Llevo una vida laboral normal. También la industria ha cambiado; no es muy lucrativo grabar un disco. Así que no siento presiones. Antes los discos se hacían con prisas: recuerdo encontrarme en el estudio escribiendo los textos de una canción mientras los músicos esperaban a que terminara.
-ConSo (1986) atrajo a un nuevo público. ¿Ahora hace música para quien ha crecido escuchándole?
-Sí, no busco al gran público; me limito a hacer la música que me gusta, puedo pagar las facturas y me siento muy afortunado. He cumplido 60 años y una de las cosas buenas de hacerte mayor es que puedes ser quien eres y decir lo que sientes.
-No es un buen momento para los estudios de grabación.
-Es un momento terrible. Muchos estudios han cerrado; este es uno de los pocos que quedan fuera de las grandes ciudades. Los de Londres pueden cazar encargos de cine o publicidad. Cuando lo abrí, hace 20 años, facturábamos 2.000 libras (2.337 euros) al día; ahora son, no sé, unas 1.500 (1.753). No conozco ningún otro sector de negocio que ingrese menos que hace 20 años. Pero este es un lugar especial para mí, aquí puedo experimentar y conocer a músicos de todo el mundo.
-El papel de la música en las vidas de las personas, ¿es distinto con internet?
-Cualquiera puede encontrar una canción en el acto en cualquier lugar del mundo y en cualquier momento. Puede ser un Renacimiento cultural, pero si no pagas por las películas, la música, los libros... será imposible crear obras nuevas. Me gusta pensar en la industria discográfica como una industria de servicios para el artista, no como la propietaria de la música, y creo que es posible la coexistencia de la gratuidad y el pago. El modelo de Radiohead: que la gente se lleve las canciones pagando poco o nada y que pague por el disco bien presentado.
-Como pionero de la difusión de las músicas del mundo, ¿qué siente cuando oye a Vampire Weekend?-Es fantástico que haya una nueva generación de músicos con esa apertura de mente. Es parte de la naturaleza humana desconfiar de lo que es diferente y abrir los oídos es un esfuerzo. No puedes ser racista si conoces la música, las películas o los libros hechos en otros países.
-Sabrá que Sting también está de gira con una orquesta...
-Ya, no he visto su show¿ La vida tiene estas cosas, supongo. ¡Pero a mí se me ocurrió primero! (ríe).
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